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Por Agostina Bordunale

En los últimos tiempos, los micólogos que forman parte de los movimientos de conservación reconocen la importancia de disponer de un término colectivo para nombrar al reino de los hongos. La urgencia de encontrar un término equivalente a fauna y flora se debe a que el grupo de organismos vivos que forman parte de absolutamente todos los ecosistemas que conocemos, los hongos, queda excluido de aquella gran división. 

En tal sentido, la propuesta del doctor en Biología del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal del Conicet, Francisco Kuhar, y de micólogos de la Fundación Fungi de Chile, de la Universidad Federal de Santa Catarina de Brasil y de la Universidad de Harvard es la palabra funga. Este término fue acuñado por primera vez en el año 2000 por la bióloga danesa, Suzanne Gravese en su libro Microbiology on Indoor Air

La proposición explícita en el artículo de Kuhar es que funga es un término que continúa con la tradición promovida por el botánico sueco, Carl Linnaeus.

Ni planta ni animal, el hongo multifuncional

Los hongos, aunque puedan confundirse con las plantas, están más emparentados con los animales por dos motivos:

  • no pueden producir su alimento a partir de la luz solar (fotosíntesis);

  • varios estudios genéticos y morfológicos han develado que los grupos más antiguos de hongos presentan algunas células con flagelo, muy similares a los espermatozoides. 

Sin embargo, los hongos tampoco son animales. Obtienen energía a partir de la degradación de materia orgánica. Poseen una pared celular compuesta de quitina (la misma proteína que forma el exoesqueleto de los insectos) y sus estructuras están formadas por un tipo de células específico: las hifas. Los hongos producen compuestos químicos capaces de metabolizar la materia orgánica produciendo así, nutrientes, que luego incorporan a través de las hifas por absorción.

Hifas

Las hifas de los hongos son como filamentos que crecen en la materia orgánica para obtener esos nutrientes. Generalmente se pueden observar conjuntos de hifas (denominadas micelio) creciendo en la tierra o encima de la madera. Estas hifas pueden extenderse por kilómetros para alcanzar nutrientes de regiones alejadas. 

A partir del micelio, que generalmente se desarrolla bajo la superficie, se desarrolla el cuerpo de fructificación, que produce las esporas para que el hongo pueda seguir dispersándose.

 

Estructura de un hongo. Fuente: Clases Arturo J. Murias

 

Función de los hongos

Los primeros hongos aparecieron en la Tierra hace unos 2 500 millones de años. En ese momento sólo habitaban los cuerpos de agua. Tiempo después, a medida que la atmósfera y la superficie terrestre fueron transformándose, empezaron a colonizar ambientes terrestres estableciendo relaciones clave con plantas y animales.

En la actualidad, los hongos son una parte indispensable de los ecosistemas por su rol como descomponedores. Contribuyen a reciclar nutrientes y a reducir la materia orgánica en descomposición, previniendo la dispersión de enfermedades. Algunas especies incluso están siendo estudiadas por su capacidad para degradar plásticos y petróleo.

Algunos hongos (micorrícicos) establecen relaciones simbióticas con las plantas, se desarrollan en las raíces y sus hifas rodean o penetran las células de las raíces de plantas para generar un intercambio de nutrientes mutuo. De esta manera, a lo largo de la historia de la Tierra, muchas plantas pudieron desarrollarse en suelos sin tantos nutrientes, modificando paulatinamente los ambientes y favoreciendo también a los hongos a colonizar nuevas áreas.

 

Fuente: https://www.arvensis.com/fertilizantes/wp-content/uploads/2022/05/Adaptado-de-Kuila-Gosh-2022-768×541.jpg

 

Fuente: https://i.prcdn.co/img?regionKey=ZApd8EeDZL29whUS8fRhPw%3D%3D

 

Asociaciones: hongos y algas

Por otro lado, algunos hongos establecen relaciones con algas formando líquenes. Estos organismos interactúan favoreciéndose mutuamente: el hongo provee refugio a la planta y ésta el alimento. Este tipo de interacción permite que puedan desarrollarse en todo tipo de ambientes: desde bosques húmedos hasta desiertos calurosos con mucha irradiación solar, o incluso en desiertos fríos como la Antártida.

 

Liquen. Crédito: Pexels (CC0).

 

Hongos medicinales

Si bien algunos hongos son patógenos y pueden causar enfermedades e infecciones, existen muchos hongos con propiedades medicinales y nutricionales. Además de producir metabolitos para degradar, los hongos producen compuestos con propiedades antimicrobianas que han sido estudiadas desde hace tiempo. Muchos de ellos se utilizan actualmente para tratar infecciones y producir diferentes medicamentos.

Muchos productos como la cerveza son elaborados a partir de la fermentación con hongos y además, en los últimos años, el consumo y cultivo de hongos ha aumentado. Constituyen una de las fuentes de alimento más accesibles ya que pueden cultivarse numerosas variedades de hongos en el hogar a partir de residuos orgánicos.

 

Cultivo. Crédito: https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/hongos444.jpg

 

Su rol en el futuro del planeta

Los hongos han sido y siguen siendo protagonistas en la Tierra. Actualmente muchas líneas de investigación estudian sus propiedades como materiales de reemplazo para las industrias. Los biomateriales que se pueden obtener a partir del micelio de los hongos son infinitos y podrían reemplazar a los cueros y plásticos en un futuro. Conocer y estudiar la funga abre nuevas rutas para lidiar con las crisis climáticas y alimentarias futuras.

Biomateriales. Crédito: https://elplanteo-wordpress-staging.s3.sa-east-1.amazonaws.com/wp-content/uploads/2023/08/22163708/DSC-19-1-971×660.jpg
Fuentes

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