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por Josefina Illanes

 

Cuando recorremos los diferentes museos podemos observar representaciones de algunos seres vivos extintos que nos permiten dimensionar su tamaño y observar con detalle sus características originales. En Plaza Cielo Tierra, por ejemplo, se exhibe un Tyrannotitan  chubutensis. En el Museo Provincial de Ciencias Naturales «Dr. Arturo Illia» hay un ejemplar de Gliptodonte y un Megaterium. Los encargados de realizar estas representaciones son los paleoartistas

 

Crédito: Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de San Juan.

Ninguna de estas exposiciones son el resultado de una fantasía de quienes las llevaron a cabo. Son fruto de un trabajo colaborativo entre artistas y paleontólogos. Pero ¿qué es el paleoarte?

Es una disciplina híbrida entre la ciencia y el arte a cargo de la representación artística de seres vivos y ecosistemas extintos. Estas producciones pueden ser tridimensionales (esculturas) o bidimensionales (ilustraciones). 

La definición académica del paleoarte se construyó sobre la práctica con base en la necesidad de exponer y de dimensionar los descubrimientos.  

Según una encuesta realizada en noviembre de 2016 entre paleoartistas por el doctor en Paleozoología-Mamalogista e ilustrador científico especializado en la producción de visuales y textos de historia natural, Marcos Ansón, los especialistas en paleoarte coinciden en que se trata de una materia que integra a «todas las manifestaciones artísticas originales que pretendan reconstruir o representar la vida prehistórica de acuerdo con los conocimientos actuales y las pruebas científicas existentes en el momento de la creación de la obra de arte».

 

El paleoarte es un oficio

No hay instituciones específicas que se dediquen a formar especialistas. Sí, algunos cursos. Pero el recorrido de varios paleoartistas argentinos tiene más que ver con una curiosidad personal que los induce a abordar desde el arte aquellas representaciones científicas. Muchos de los especialistas tienen formación en artes plásticas, por lo que tienen conocimiento sobre los materiales que se pueden emplear; otros son paleontólogos con inclinaciones artísticas. 

Varios expertos coinciden en que quien instauró el término paleoarte fue Mark Hallett en 1980, quien lo usó para nombrar su propio trabajo.  No obstante, la práctica de exponer los hallazgos bajo la forma de representaciones paleoartísticas ha ido avanzando de la mano de la historia de la paleontología. 

El paleoartista Santiago Reuil durante los talleres de paleoarte que ofreció en Tecnópolis, CABA. Crédito: Secretaría de Cultura de la Nación.

Según el paleoartista Diego J. Barletta, la primera obra considerada paleoarte pertenece al científico Johann Hermann. Consistió en la ilustración de un Pterodáctilo representado en las hojas de una carta que el experto le enviara en 1 800 a un colega. Desde ese momento la disciplina se introdujo en la literatura, y más tarde fue empleada como herramienta educativa. 

 

Historia evolutiva del paleoarte

Los principios de preservación de las piezas encontradas fueron cambiando a lo largo del tiempo. A principios del siglo XX se reconstituían los fósiles con yeso, adosando la parte que faltaba a la pieza original para dimensionar todo su tamaño. 

A partir de los noventa se ha procurado no dañar las partes encontradas para conservarlas mejor a lo largo del tiempo. 

En la actualidad, los museos suelen tener un paleoartista en su planta de empleados, algunos de los cuales colaboran también en el proceso de extracción y limpieza de los hallazgos. Una tarea ardua que supone el retiro de los sedimentos adosados al resto fósil a lo largo de millones de años. Sólo una vez que está limpia es posible analizarla y estudiarla.

 

Un yacimiento de unas 350 huellas de saurópodos y otros dinosaurios en Bolivia arrojó luz sobre el comportamiento de las manadas. En 2019, un antiguo secreto de la prehistoria se desveló en Bolivia: una lluvia primaveral desencadenó un colapso en los barrancos de un río, dejando al descubierto alrededor de 350 huellas de dinosaurios en el departamento de Tarija, al sur del país andino. Los detalles del hallazgo, que incluyen una “guardería de dinosaurios”, han sido recientemente publicados por un equipo de investigadores, entre ellos el paleontólogo argentino  Sebastián Apesteguía. Crédito ilustración del paleoartista, ilustrador científico y escultor, Jorge Antonio González.

 

 

¿Realidad o fantasía? 

El paleoarte se construye gracias a que existe un diálogo constante entre dos partes: los artistas y los paleontólogos Ambos conversan para lograr una réplica adecuada. Sin embargo, el paleoartista Santiago Druetta incluye un tercer intermediario en esta dinámica: el público.

El paleoarte es determinante en orientar la percepción del público respecto de los organismos extintos. Además, genera un imaginario colectivo acerca de cómo fue la historia de la vida en la Tierra, además de colaborar en despertar curiosidad acerca de la ciencia y su historia. 

Podríamos decir que los artistas son los ojos de los científicos y los encargados de representar sus teorías. Por lo general los paleoartistas tienen un conocimiento científico sobre fósiles, pero al comenzar un proceso de representación, deben hacer una búsqueda exhaustiva de información. No solamente concentrarse en los restos hallados sino en los parentescos en la cadena evolutiva. Es por este último motivo que a menudo se trabaja con la guía de un paleontólogo. 

Con la información paleontológica se proyectan las piezas faltantes. Así por ejemplo, con los huesos es posible pensar la musculatura. O, al final del proceso, la parte visible del animal extinto: las escamas, la piel, las plumas, las espinas, entre otros. 

¿Estas producciones son fidedignas de los originales? Buscan ser lo más cercanas a lo que fueron en la realidad. Pero existe un margen donde el artista puede intervenir aportando su impronta personal aunque manteniendo un lineamiento científico razonable. En el caso particular de los dinosaurios existe más libertad en el color de piel de las representaciones. Aunque se construyen tomando en cuenta cómo era el clima y los ecosistemas en los que se desarrollaban.

 

El biólogo José Luis Gómez y el ilustrador científico y escultor Jorge González se dedican a recrear especies que se extinguieron antes de la aparición del hombre sobre la Tierra. Crédito: Télam (Leo Vaca).

 

En Argentina, los museos de ciencias naturales promovieron el oficio del paleoarte. Actualmente algunos artistas integran el personal estable de aquellas instituciones o trabajan en grupos de investigación del Conicet. Otros desarrollan su actividad por encargos privados o comercializando sus obras. 

El paleoarte es una disciplina que fomenta la construcción del acuerdo social acerca de los seres extintos que habitaron la Tierra. Tal el caso de la influencia que la consultoría del paleoartista estadounidense, Mark Hallett, ha ejercido a través de sus indicaciones para la realización de los dinosaurios en películas taquilleras como Jurassic Park  (Steven Spielberg), o como en el filme animado de Disney, Dinosaurio. 

El paleoarte es una disciplina que ayuda a democratizar la información y a comunicar la historia de la vida en el planeta.

 

Fuentes
El Paleoarte, entre arte público y cultura popular
Paleoarte. Un proyecto educativo que vincula arte y ciencia
El Paleoarte se abre camino
Paleoherpetología en la Argentina: Personajes, instituciones y perspectivas

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