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A lo largo de la historia se han encontrado muchísimas referencias acerca de la elaboración de globos terráqueos, a modo de ejemplo podemos señalar a Hiparco, astrónomo y geógrafo griego del siglo II a.C., quien muestra las constelaciones y las estrellas dispuestas en una esfera, siguiendo el modelo geocéntrico de Aristóteles (filósofo griego del siglo IV a.C.) quién ubicaba a la Tierra en el centro del universo. Sin embargo, en la gran mayoría de los globos encontrados, no existe consenso entre los investigadores acerca de si estos eran globos celestes o globos terrestres; motivo por el cual se señala a Crates de Malos (180 a.C – 150 a.C) como autor del primer objeto esférico a escala que materializa aspectos físicos (e incluso sociales y culturales) presentes en la superficie de nuestro planeta.

 

Crédito: Retrato de Crates de Malos

Crates de Malos fue cartógrafo, gramático y filósofo estoico – griego, director de la biblioteca de Pérgamo, la segunda en importancia después de la biblioteca de Alejandría. También fundó una escuela en dicha ciudad en donde revisó los textos de Homero, autor de quien se piensa escribió los principales poemas épicos griegos, entre ellos la Ilíada y la Odisea. En su trabajo como gramático, a Crates de Malo se le atribuye un tratado de gramática griega, el cual es tomado en la actualidad como la obra más importante de esta civilización. 

Fuente: Homero y su lazarillo.

Al margen de su actividad como gramático, a Crates de Malos se le atribuye la construcción del primer globo (u orbe) terráqueo, lo que por un lado permite ejemplificar la representación más próxima a la idea de esfericidad de la Tierra. Y si bien adopta las medidas de curvatura terrestre propuestas por Eratóstenes, establece la teoría de la simetría de los continentes; anticipando la existencia de porciones de territorio que hoy se corresponden al continente Americano por un lado, y de Australia por el otro.  

La principal característica del globo de Crates de Malos radica en las pequeñas dimensiones de la Ecúmene (el mundo habitable), lo que daría lugar a una especie de desequilibrio entre el mundo habitable y el propio universo; contradiciendo la mirada unificadora de los paisajes celestes y terrestres que los estoicos y griegos poseían. 

 

Reconstrucción del objeto esférico de la Tierra de Crates de Malos.

El aparente desequilibrio acabaría siendo resuelto por Crates de Malos mediante la incorporación de nuevos continentes, es decir cuatro sub-mundos habitables, aunque separados e incomunicados por la presencia de enormes masas de agua (océanos).

De allí que además del Ecúmene, los otros mundos señalados en el globo son: las Perioeci y las Antoeci que vendrían a referenciar lo que hoy conocemos como América del Norte y América del Sur respectivamente; las Antipodes que señala lugares míticos e inaccesibles, llámese “tierras incógnitas”, lo que desde allí en más pasaría a ser una constante dentro de la cartografía. 

Por otro lado, el globo de Crates es un producto de la cartografía teórica e histórica – literaria más que científica, producción que considera al propio Homero como el fundador de la cartografía, aceptando sus creencias a la par de pretender ilustrar los viajes de Ulises (el personaje ficticio de la Odisea de Homero). 

No se conoce el material con el que el globo fue construido, pero causó una gran admiración y su influencia fue notable principalmente en las clases altas. 

Fuentes:

https://issuu.com/juanromerogiron/docs/historia_de_la_cartograf_a_i

http://enciclopedia.us.es/index.php/Crates_de_Mallo

https://orbisterrarumgeografiaromana.blogspot.com/p/hay-otros-mundos_26.html