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El 16 de junio de 1963 Valentina Tereshkova se convertía en la primera mujer en ir al espacio. A bordo del Vostok 6, la cosmonauta soviética completó 48 órbitas alrededor de la Tierra en tan solo 3 días en el espacio. Tereshkova abrió el camino a muchas de las mujeres astronautas que soñaban con viajar al espacio, ahora te contamos su historia.

La primera mujer en el espacio

Valentina Tereshkova nació el 6 de marzo de 1937 en Bolshoye Maslennikovo, un pueblo situado a orillas del río Volga a 270 kilómetros al noreste de Moscú, en el corazón de la Rusia europea. Su padre, Vladimir Tereshkov era un conductor de tractor que murió en la Guerra de Invierno finlandesa durante la Segunda Guerra Mundial. Tras esto la familia se mudó a Yaroslavl buscando mejores oportunidades, donde su madre consigue empleo en una fábrica de algodón.

A los 16 años Valentina dejó la escuela para trabajar en una fábrica textil, pero continuó su educación por correspondencia para graduarse en la Escuela Técnica de Industria Ligera en 1960. A muy temprana edad se interesó por el paracaidismo, entrenándose en el Aeroclub local, haciendo su primer salto a los 22 años. Se formó como paracaidista de competición, lo que mantuvo en secreto a su familia. Esto, sin saberlo, le abriría el camino al espacio. También se unió al Komsomol (Juventud Comunista) pasando a ser miembro del Partido Comunista en 1962.

Valentina Tereshkova, siendo ya Heroína de la URSS, en el telar de la fábrica textil Krasny Perekop.

foto tomada luego de desempeñar un salto en paracaídas en el aeroclub que frecuentaba en su juventud.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En esa época, el vuelo histórico de Yuri Gagarin del 12 de abril de 1961 a bordo de la Vostok 1, había iniciado una nueva etapa en la exploración humana del espacio. El 6 de agosto de 1961 los soviéticos volvieron a eclipsar a los EE.UU. cuando Guerman Titov a bordo de la Vostok 2 realizó un vuelo orbital de un día de duración y en agosto de 1962 con el primer vuelo simultáneo de dos naves tripuladas, la Vostok 3 y 4 pilotadas por Andriyan Nikolayev y Pavel Popovich, respectivamente.

La exitosa y pionera nave espacial Vostok (Este) fue diseñada y desarrollada hacia finales de los años 50 por el equipo dirigido por el ingeniero Sergei Koroliov, jefe del programa espacial soviético. Esta nave, eventualmente, terminaría dando nombre al programa. Era propulsada por el Vehículo de Lanzamiento Orbital (VLO) R7 Semiorka (Séptimo) que estaba basado en un misil balístico intercontinental. Completamente automática, la nave había sido concebida para ser tripulada por un solo cosmonauta durante unos pocos días. A bordo el piloto tenía poco control, apenas había espacio para moverse y sólo eran posibles unos pocos experimentos y observaciones sencillos. Además, al no disponer de ningún tipo de dispositivo para aterrizar, las cosmonautas eran eyectadas de la nave haciendo el descenso en paracaídas.

Por otro lado, en diciembre de 1962, 13 mujeres piloto estadounidenses estaban en las noticias. Podían ser las candidatas para el entrenamiento en el programa Mercury, la contraparte del programa soviético. No queriendo ser vencido por los americanos, Nikolai Kamanin, Director de Entrenamiento de Cosmonautas y Jefe Adjunto de la Fuerza Aérea Soviética, se dio cuenta de que enviar a la primera mujer al espacio sería un empuje político y anímico tan grande como lo había sido Gagarin. En su diario escribió “no podemos permitir que la primera mujer en el espacio sea estadounidense. Esto sería un insulto a los sentimientos patrióticos de las mujeres soviéticas”.

La idea de poner una mujer soviética en el espacio llamó la atención del Secretario General de la Unión Soviética, Nikita Jrushchov. Seis meses después se aprobó la selección de 20 nuevos cosmonautas de los cuales 5 serían mujeres. La elección de los 15 pilotos masculinos se retrasaría hasta 1963, mientras que el de mujeres comenzó inmediatamente. Kamanin en su diario del 19 de enero escribió: “necesitamos chicas jóvenes, valientes, físicamente fuertes y con experiencia en la aviación, a las que pudiéramos preparar en menos de 6 meses. El objetivo central es asegurar que los estadounidenses no lleguen primero a colocar la primera mujer en el espacio.” La responsabilidad de encontrar candidatos adecuados recayó en la Sociedad de Voluntarios para la Colaboración con el Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina (en ruso, DOSAAF).

Las candidatas debían disponer de unos requisitos previos: tener entre 18 y 30 años, contar con al menos de 200 hs de vuelo o 50 saltos en paracaídas y ser “ideológicamente puras”. A esto había que sumarle las restricciones de peso (dada por la capacidad del vehículo de lanzamiento) y de altura máxima (determinado por el tamaño del traje y de la nave espacial).

A mediados de enero de 1962 se había confeccionado una lista de más de 400 nombres, pero sólo 58 cumplían los requisitos mínimos. Bajo la supervisión de Kamarin y Koroliov la lista se redujo a cinco: Tatiana Kuznetsova, Valentina Ponomariova, Irina Soloviova, Valentina Tereshkova y Zhanna Yorkina.

Las candidatas fueron anunciadas de forma oficial el 3 abril del 1962. Las cinco eran experimentadas paracaidistas civiles que debieron ser enroladas en la Fuerza Aérea, adscriptas al Equipo de Cosmonautas. Sus cursos académicos en el Centro de Entrenamiento de Cosmonautas abarcaban cohetería, comunicaciones, ingeniería de naves espaciales, navegación y astronomía. La preparación física consistía en simulaciones de vuelo orbital, pruebas en cámara de aislamiento que simulaba largos vuelos en solitario y recorridos de centrifugado de hasta 10 G. El esfuerzo de las seleccionadas era titánico y les valió el respeto de sus camaradas masculinos.

Valentina durante los seis meses de duro entrenamiento

En octubre de 1962, de las 5 candidatas, Kuznetsova y Yorkina tuvieron que retirarse, quedando, además de Valentina Tereshkova:

  • Irina Solovyova graduada del Instituto Politécnico de los Urales, se convirtió en miembro del equipo nacional soviético de paracaidismo, llegando a ser una Maestra del Deporte y estableciendo varios récords mundiales mientras completaba más de 2.200 saltos.
  • Valentina Ponomaryova, piloto graduada del Instituto de Aviación de Moscú, trabajaba en el Instituto de Matemáticas Aplicadas. Como estaba casada y era madre, la Comisión se mostró muy reacia a seleccionarla, pero el  Presidente de la Academia de Ciencias, la apoyó y persuadió al resto de la Comisión para que la aceptara en su formación.

De izquierda a derecha Valentina Ponomaryova, Trina Solovyova y Valentina Tereshkova, antes del lanzamiento de Vostok 6 en junio de 1963.

En las pruebas teóricas y prácticas, Ponomaryova estaba claramente a la cabeza con los mayores niveles generales y con mejores habilidades que sus homólogos masculinos. Pero Kamanin estaba preocupado por su personalidad. Independiente y con exceso de confianza, mostraba una “moral inestable” al insultar, fumar y dejar la base sin permiso.

Por su parte Solovyova mostraba tanto habilidades morales como físicas aceptables. Pero siendo la más dura, tanto física como emocionalmente, su personalidad la convertía en una solitaria. No participó activamente en compromisos sociales y se aislaba de los otros miembros del equipo.

Valentina, según Kamanin, era femenina y encantadora, y tenía una personalidad más atractiva, además de poseer un origen social humilde con el que el común de la ciudadanía soviética podría identificarse.

El 29 de noviembre de 1962 Kamanin anotó en su diario: “Debemos enviar primero a Tereshkova y su respaldo será Solovyova. Tereshkova, es un Gagarin con falda.”

La misión consistía en reproducir aquella realizada en agosto de 1962 entre la Vostok 3 y 4, el primer vuelo simultáneo de dos naves espaciales tripuladas. En un principio se planearon dos vuelos duales con tripulación femenina, pero en marzo el proyecto fue rechazado y se aprobó sólo una cosmonauta, pilotando la Vostok 6 y un cosmonauta, Valeri Bykovski, al mando de la Vostok 5.

En mayo durante las deliberaciones para la designación de la primera mujer cosmonauta, Keldysh encaró un fuerte lobby para Ponomaryova mientras que Koroliov lo hizo por Tereshkova. Cansado de política y discusiones, Gagarin saldó la cuestión dando su apoyo a Tereshkova. Finalmente, el 21 de mayo de 1963, hizo el comunicado oficial. La seleccionada era Tereshkova, con Irina Soloviova como su suplente mientras que Ponomariova quedaba relegada a segunda suplente. Valeri Bykovsky orbitaría a bordo de la Vostok 5 y Valentina la Vostok 6.

Valentina junto a Sergei Koroliov y al equipo médico instantes previos a tripular la Vostok 6.

El domingo 16 de junio de 1963 Valentina entró en la nave espacial a las 10:15 hora de Moscú, y durante las siguientes dos horas siguió la rutina de los preparativos previos al vuelo, que incluyeron largos períodos de inactividad. Habló por radio con Kamanin, Korolyov y Gagarin y escuchó música entrando en la nave espacial. La plataforma se despejó de personal y los pórticos de apoyo se retrajeron a medida que el muelle se acercaba. A las 12:30 hora de Moscú, el vehículo de lanzamiento orbital R7 Semiorka, (usado en todo el programa Vostok) despegó desde el Sitio 1 del Cosmódromo de Tyura-Tam (Baikonur) en la entonces República Socialista Soviética de Kazajistán. A bordo iba la nave Vostok 6 con Valentina Tereshkova como única tripulante. Al despegar exclamó “¡Cielo quítate el sombrero que voy hacia ti!”

El domingo 16 de junio de 1963 el vehículo de lanzamiento orbital R7 Semiorka despegó a las 12:30 hora de Moscú llevando consigo a la primera mujer.

En menos de 10 minutos, la cápsula de comando había sido liberada. Tereshkova, una ex trabajadora textil y paracaidista aficionada, se encontraba en órbita. Fue elevada desde el anonimato para convertirse en la primera mujer y la primera civil en llegar al espacio de la historia.

Unos minutos después, la voz de Gagarin la sorprendió, como si estuviera sentado a su lado en la nave. El comando en tierra estaba necesitando información del desprendimiento de la última etapa. Haciendo uso de su señal de identificación, Valentina respondió por el intercomunicador:

 “Aquí Chaika (Gaviota). El vuelo a la órbita ha terminado y la aceleración desapareció. Te escucho perfectamente…Todos los sistemas del vehículo funcionan perfectamente. Te veo pronto. Abrazos para todos”.

Al abrir los ojos y mirar por una de las ventanillas de inspección en forma de ojos de buey, dio sus primeras impresiones al ver la Tierra:

 “¡Soy yo, Gaviota! Todo está bien. Veo el horizonte. Es una franja azul oscura. Qué hermosa es la Tierra… todo va bien ¡Hola universo!”

Desde su posición, la belleza de la Tierra era abrumadora. Las infinitas estrellas en la profunda negrura del espacio, incluso podían verse a la luz del día, con la Tierra iluminada por el Sol. 

Sin embargo, el vuelo no fue del todo plácido. Durante los tres días de viaje, Valentina experimentó fuertes náuseas y jaquecas. La presión del anillo de sujeción del casco le causó en uno de los hombros un dolor que fue agudizándose. Se sintió hambrienta, deshidratada y exhausta. A tal punto de preocupar al equipo médico en tierra. Esto no impidió que cumpla con sus deberes y tareas. Durante el lanzamiento se había producido un error en la programación de la trayectoria y tuvo que variarla para conseguir que la nave no se alejara de la Tierra y pudiera regresar tal y como estaba previsto.

Parámetros orbitales de ingreso para la nave Vostok 6 comandada por Tereshkova. La posición del perigeo y apogeo son esquemáticas.

Como otros cosmonautas en las misiones de Vostok, Tereshkova mantuvo el registro de vuelo, tomó fotografías, filmó el terreno y los patrones de nubes que pasaban por debajo de ella y orientó manualmente la nave espacial. También tuvo que constatar los parámetros del sistema de soporte vital y su condición durante el vuelo.

Los principales objetivos consistían en el análisis comparativo de los efectos del vuelo espacial en el organismo de mujeres y hombres, el desarrollo y mejora de los sistemas de la nave bajo condiciones de vuelo conjunto y el desarrollo de experimentos de radiocomunicación.

De izquierda a derecha Anastás Mykoyan, el secretario general Nikita Jrushchov (hablando con Valentina) y Leonid Brezhnev, quien lo sucedería en 1964.

También se tenía planeado realizar avistajes entre ambas naves. Sin embargo, la aproximación más cercana con la Vostok 5 fue de 5 km durante la primera órbita y no pudieron establecer contacto visual. A partir de allí comenzaron a distanciarse cada vez más. Sin embargo, los dos cosmonautas establecieron comunicaciones entre sí y recibieron saludos del Secretario General Nikita Jruschov. La televisión soviética transmitió imágenes en vivo de la cosmonauta. El mundo entero se maravilló de las habilidades tecnológicas del programa soviético. 

Imágenes tomadas de la transmisión de TV.

Después de tres días en el espacio, el miércoles 19 de junio a las 09:40, se dio la orden, desde el comando en tierra, de iniciar el ciclo automático para el aterrizaje. La Vostok-6 reingresaría y aterrizaría en primer lugar, unas horas antes que Bykovsky.

Korolev y otros miembros de la Comisión Estatal estaban satisfechos con su desempeño y confiaban en que, si el sistema automático fallaba, sería capaz de orientar manualmente el vehículo para su reingreso.

Tereshkova durante toda la fase de reingreso transmitió información, a través de taquigrafía, sobre los eventos críticos relevantes como la activación del sistema de orientación solar, el funcionamiento del motor retrocohete y la separación de los módulos de descenso y de servicio. Esto causó cierta lamentación en el control de tierra ya que hubieran querido escuchar estas confirmaciones desde su voz.

A una altitud de 6,5 km, con la cápsula todavía a casi 1650 °C, Valentina expulsó la escotilla de la cápsula de descenso. Luego de eyectarse se desplegaron los paracaídas como estaba planeado. Durante el descenso, notó que se dirigía hacia un lago, y aunque se había entrenado para un chapuzón, no estaba ansiosa por hacerlo. Afortunadamente, las ráfagas de viento que llegaban hasta 17 m/s la llevaron hacia la orilla. 

El descenso terminaría satisfactoriamente con la cápsula tocando tierra a 620 km al noreste de Karaganda, en plena estepa kazaja. Eran las 11:20 hora de Moscú. Durante el transcurso de su misión había realizado 48 órbitas a la tierra en 2 días 22 h 50 min.

Trayectoria de reingreso y aterrizaje de la Vostok 6

El aterrizaje no fue suave y Valentina sufrió algunos moretones al golpear contra su casco. El Presidente de la Comisión Estatal recordó más tarde que durante sus apariciones públicas en los días siguientes, Tereshkova tuvo que empolvarse la nariz “un poco más de lo habitual” para ocultar la lesión.

Después de aterrizar, disfrutó brevemente del cálido día soleado, se quitó rápidamente su traje presurizado y abrió un contenedor cercano (que había aterrizado con ella) para cambiarse y ponerse ropa de trabajo más cómoda para recoger el equipo.

La gente de los koljozes (granjas colectivas) vecinos rodearon la esfera metálica del módulo de descenso. Asomándose a la ventanilla le preguntaron a Valentina sobre su vuelo y le ofrecieron queso, lepeshki (pasteles planos), kumiss (leche de yegua fermentada) y pan. Desde todas las direcciones de la estepa, pastores a caballo llegaron galopando para ver la nave espacial.

Valentina tomó toda la reserva de productos alimenticios a bordo de la nave y la repartió entre los campesinos que la rodeaban mientras la ayudaban a reunir el traje, el paracaídas y el asiento de eyección que había aterrizado cerca de la cápsula, a 400 m de distancia. Luego pidió que la llevaran a la aldea más cercana para telefonear a los funcionarios e informarles de su aterrizaje seguro. Así terminaba el programa Vostok, que colocó a las primeras personas en el espacio.

Valentina luego de aterrizar siendo interrogada por el equipo médico.

Desde la izquierda Yuri Gagarin, Pavel Popovich, Valentina Tereshkova y Nikita Jrushchov en el Mausoleo de Lenin, el 22 de junio de 1963.

Casi inmediatamente después de entrar en órbita, la adoración y la emoción de su logro se extendió por todo el mundo. Tereshkova registró más tiempo en órbita que los seis astronautas americanos del proyecto Mercury juntos y sigue siendo al día de hoy la única mujer en orbitar en solitario. Nunca más volvió, pero siempre será una pionera en la exploración espacial y en los logros de las mujeres en la ciencia y la ingeniería

El programa estadounidense Mercury no tenía ninguna astronauta femenina. Las razones para hacer volar a una cosmonauta en ese momento, y por qué ninguna otra mujer siguió a Valentina durante otros veinte años, se debe a la naturaleza de la Guerra Fría desatada luego de la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Un enfrentamiento tanto ideológico como militar, donde la Unión Soviética, a menudo, enfatizó el sexismo y racismo de sus oponentes capitalistas, particularmente de los Estados Unidos. La carrera espacial fue un excelente campo de batalla para señalar el compromiso del gobierno soviético con la igualdad.

En concreto pasarían 19 años hasta que la soviética Svetlana Savitskaya siguiera los pasos de Valentina. Siendo además la primera en volar al espacio dos veces y en realizar una caminata espacial (EVA) el 25 de julio de 1984.

De alguna manera se podría decir que los Estados Unidos se reivindicaron. El 18 de junio de 1983 entra en órbita la primera mujer estadounidense, Sally Ride. Luego de allí el número no dejó de aumentar. Hoy en día prácticamente la mitad de los astronautas son mujeres y la persona estadounidense que más horas contabilizó en el espacio es la bioquímica Peggy Whitson con algo más de 665 días en órbita.

Un evento particular y conmemorativo fue la llegada de la primera mujer china Liu Yang al espacio, el 16 de junio de 2012, 49 años después de la epopeya de Valentina, como miembro de la tripulación de la misión Shenzhou 9.

Sallly Ride en el transbordador espacial Challenger durante una misión en 1983.

La taikonauta china Liu Yang antes de abordar la nave Shenzhou 9 en 2012.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En las ya casi 6 décadas desde el vuelo de Tereshkova, la lucha por igualdad en órbita continúa. Hemos visto a mujeres de 9 países pasar meses en estaciones espaciales, desplegar y recuperar cargas útiles del Transbordador Espacial, caminar en el espacio, tomar roles de liderazgo en las tripulaciones espaciales y pilotar el Transbordador Espacial. Sin embargo, a junio de 2020, del total de 565 viajeros espaciales, 65 son mujeres de las cuales 50 son estadounidenses y 4 rusas.

Queda mucho por andar, de esto cantaba la chilena Isabel Parra “ayúdame Valentina ya que tú volaste lejos, dime de una vez por todas que arriba no hay tal mansión, mañana la ha de fundar el hombre con su razón”. 

El legado de Valentina seguirá vivo en las vocaciones futuras, no importa cuál sea su logro, todas seguirán el camino trazado por una chica hilandera, como lo hará la primera mujer que camine en la Luna y eventualmente, en la superficie de Marte.

 

Autor:

Gabriel Ferrario – Ingeniero Aeronáutico por la Universidad Nacional de Córdoba.

Fuentes:

  • Spaceflight Vol 51 y 52 Enero y Febrero 2009 The first woman in Earth orbit by Asif A. Siddiqi
  • Women in Space (Following Valentina). David Shayler y Ian Moule. Springer 2005.
  • Documental Multi-day Joint Space Flight (Vostok 5 / Vostok 6 / Восток-5 Восток-6)
  • The Rocket Men: Vostok & Voskhod (The First Soviet Manned Spaceflights). Rex Hall, Shayler David. Springer 2002