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El plástico ha permitido desarrollar todo tipo de objetos para facilitar la vida cotidiana. Hoy, de acuerdo al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, se producen y consumen  430 millones de toneladas de plástico por año. Los restos de estos materiales son un grave problema para los seres vivos y ambientes del mundo. El plástico se fragmenta y desintegra parcialmente dando lugar a los microplásticos. De hecho, del total de plástico que se produce anualmente, un 2 % termina en los océanos.

Microplásticos

Los microplásticos son fragmentos plásticos cuyos tamaños son del orden de los cinco milímetros hasta de tallas imperceptibles. 

Se fabrican de diferentes maneras. Los microplásticos primarios son producidos por la industria cosmética para productos como cremas exfoliantes y jabones. En tanto los microplásticos secundarios se forman a partir de la degradación parcial de objetos como envases, bolsas e incluso ropa.

Estas partículas representan una grave amenaza para la salud humana, los ecosistemas y su biodiversidad principalmente porque se encuentran en un rango de tamaños que permite que sean ingeridos o transportados por muchos organismos.

Salud humana

Los microplásticos y los nanoplásticos pueden ser potenciales factores de riesgo para la salud cardiovascular de los humanos.

Eso surge de un estudio realizado por médicos y sanitaristas italianos publicado en la edición del 6 de marzo de 2024 del The New England Journal of Medicine.

De acuerdo a las conclusiones, el 59 % de los 207 pacientes investigados presentaron restos de polietileno en las placas de la arteria carótida. Asimismo, 31 de ellos también presentaron grandes cantidades de policloruro de vinilo. 

En tierra y agua

Los microplásticos se hallan en ambientes terrestres y acuáticos.

Algunos estudios incluso han encontrado microplásticos provenientes de gotas de lluvia. También se han registrado en la nieve antártica y en los océanos polares. 

En los ambientes terrestres los microplásticos se mezclan con los minerales y con sustratos del suelo. En consecuencia, alteran la vida de múltiples organismos. 

Por ejemplo, en el agua, dependiendo de la densidad del material plástico del que estén formadas, algunas micropartículas pueden flotar y otras sumergirse. Al ocupar espacio, las partículas que flotan pueden competir con el fitoplancton por la luz en la zona fótica (zona que recibe luz solar) de los océanos y de los lagos. 

Las partículas microplásticas que pueden sumergirse contaminan los sedimentos del fondo marino, afectando el desarrollo de los organismos que allí habitan y que se alimentan mediante la filtración de agua con partículas y plancton.

En otros seres vivos

En el mismo sentido, existen registros de invertebrados, peces, aves y mamíferos marinos consumiendo microplásticos que podrían acumularse en sus tejidos, al igual que las toxinas que se liberan cuando el plástico se degrada. 

Asimismo, los tejidos contaminados con microplásticos son después consumidos por otros animales, y de esta forma, se acumulan a lo largo de la cadena trófica afectando la salud de los ecosistemas. 

 

Además de ingerirlas, muchos organismos pueden ser agentes accidentales del transporte de los microplásticos: llevarlos de un lugar a otro contaminando nuevas áreas y afectando a otros organismos.

 

En búsqueda de soluciones

En este escenario, en el que los microplásticos están presentes en todos los ambientes y tienen la potencialidad de afectar a tantos organismos, es necesario que los humanos disminuyamos el consumo de estos materiales

Buscando alternativas biodegradables y más amigables con el ambiente podemos reducir el plástico, aunque también es necesario que los gobiernos efectivicen medidas que permitan remediar los daños actuales que causan los microplásticos: creando estrategias para extraerlos del ambiente y regulando la producción de plástico. 

En Córdoba por ejemplo existe un grupo de científicos del Centro Experimental de la Vivienda Económica (CEVE) de CONICET que utiliza plásticos reciclados para fabricar elementos de construcción de viviendas como ladrillos. Este tipo de alternativas contribuye a la reducción de plásticos libres en el ambiente y a su vez permite reutilizar esos materiales para darles un nuevo uso.

Ladrillos hechos de plásticos recuperados. Crédito: Agostina Bordunale.

Ladrillos hechos de plásticos recuperados. Crédito: Agostina Bordunale.

 

Fuentes

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