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A lo largo de la historia no solo han existido artistas increíbles, sino también falsificadores expertos. Descubrir si un cuadro es auténtico o una falsificación es un proceso lento y minucioso, en muchas situaciones puede suceder que lo que se creía un cuadro original resulte ser una excelente copia o viceversa. La ciencia, a través de diferentes técnicas analíticas, es una gran aliada para realizar estudios y análisis meticulosos que nos permitan corroborar la autenticidad de una obra. 

La gran mayoría de pintores de renombre han sido falsificados, y para determinar la autenticidad de un cuadro, ya no basta con certificados que otorgan los diferentes organismos que componen el mercado del arte. Es necesario realizar diferentes estudios sobre la obra para corroborar su origen.

Análisis sobre la Mona Lisa (Louvre, 2010) mediante la técnica de  fluorescencia de rayos X.

El más común, simple e imprescindible instrumento para conocer el estado de las obras de artes, es el ojo, aunque parezca obvio, la visión humana y la percepción, por parte de expertos y conocedores, se constituyen en elementos fundamentales y generan un primer acercamiento para determinar la autenticidad de un cuadro. A este análisis se le suma un rastreo histórico de la procedencia de una pintura para averiguar por cuántas manos pasó: si es posible elaborar una cadena en donde se llegue al pintor original, el cuadro posiblemente sea auténtico, si en cambio aparecen grandes períodos de tiempo en los que no es posible determinar quién poseía ese cuadro, es un indicio de que puede ser falso.

La ciencia y los análisis técnicos realizados por especialistas generan mayor transparencia en el mercado del arte, conformado por casas de subastas, galerías, anticuarios, coleccionistas y en instituciones como museos. Estos últimos, poseen laboratorios especialmente diseñados para realizar diferentes estudios. A continuación explicaremos algunas de las técnicas más usadas por los laboratorios de los museos de arte para estudiar sus obras y detectar posibles falsificaciones. 

 

Técnica de Rayos X

Casi todos estamos familiarizados con los rayos X, debido a sus aplicaciones en la medicina. Así como nos permiten ver el interior del cuerpo humano (principalmente los huesos), un estudio de rayos X aplicado en una obra de arte permite ver las partes de la pintura que están ocultas tras las capas superficiales. 

¿Cómo funcionan los rayos X aplicados en el análisis de obras de arte? Esta técnica utiliza ondas de radiación electromagnética pero con longitudes de onda mucho menores a las visibles (en el rango desde 10 nanómetros a 10 picometros aproximadamente, unidades éstas que equivalen a la mil millónesima y al millón de millonésima partes de un metro, respectivamente), y por lo tanto de mucho más alta energía. Tienen la particularidad de ser capaces de atravesar muchos materiales sin ser absorbidos, y así es como se usan para generar imágenes internas: los rayos atraviesan al objeto y llegan hasta un detector. Como algunos elementos bloquean la radiación, no todos los rayos llegarán hasta el detector, y la imagen resultante será una sombra de estos elementos. Por ejemplo, en las radiografías, el calcio de los huesos bloquea a los rayos X, que atraviesan todo el resto de los tejidos blandos de nuestro cuerpo, es así que podemos ver la “sombra” de nuestros huesos plasmada en el papel de radiografía como una imagen más clara que el resto. Para el caso del análisis de pinturas, se considera que esta es una de las técnicas no destructivas ni invasivas, es decir, se puede obtener información valiosa acerca de la pintura sin necesidad de tomar muestras o dañarlas, un procedimiento muy valioso, teniendo en cuenta el valor histórico y antigüedad de algunas obras de arte. 

¿Qué información podemos obtener mediante el uso de esta técnica en una pintura? En primer lugar, los diferentes pigmentos con los que se realizan las pinturas poseen distintas composiciones químicas. Es decir que dependiendo de los átomos que los componen, serán más o menos capaces de absorber a los rayos X. En general, mientras mayor sea el número atómico del elemento que forma parte del pigmento, más se absorben los rayos X. Así, analizando la imagen resultante, se puede tener noción de los pigmentos utilizados: si el pigmento bloquea los rayos X (debido a que los absorbe), en la imagen sobre la película se verá más blanco, mientras que los pigmentos transparentes a los rayos X se verán en tonalidades grises y negras.  

Un pigmento particular que resulta interesante mencionar es el plomo blanco, de fórmula química 2PbCO3·Pb(OH)2, que es una mezcla de carbonato de plomo e hidróxido de plomo Este fue el principal pigmento blanco que usaron los artistas por muchos siglos, desde la antigüedad clásica hasta principios del siglo XIX. Este pigmento se fue dejando de usar hasta que eventualmente se prohibió su uso por demostrarse que es tóxico por su contenido de plomo. El plomo es un elemento de alto número atómico (Z = 82), bloquea fácilmente a los rayos X por lo cual casi todas las fotografías de las pinturas estudiadas con esta técnica muestran este pigmento de forma muy evidente. En falsificaciones modernas, este pigmento está totalmente ausente por lo cual es una forma rápida y fácil de detectar la falsificación de una obra antigua.

Diseño esquemático de cómo es la disposición de elementos para el análisis de rayos X de un cuadro.

La técnica de rayos X también permite ver detalles del marco sobre el que está pintada la pintura, por ejemplo, la madera, objetos que puedan estar incrustados en la madera, y también, al revelar las capas inferiores de la pintura, en muchas ocasiones pueden verse dibujos o bocetos previos a la obra final. 

Esta técnica no solo nos brinda información para detectar si una obra es falsa o no, si no que nos ofrece datos acerca de la historicidad de la pieza, que pueden ser útiles para futuras restauraciones o procedimientos para su conservación. Esta técnica es óptima también para analizar esculturas y estatuas. 

Para comprobar la autenticidad de la obra “Naturaleza muerta floral con amapolas y rosas” de Vincent van Gogh, el museo Kröller-Müller, en Otterlo, Paises Bajos, realizó una serie de radiografías a la obra, que develaron que debajo de la pintura floral, existía otra del torso desnudo de lo que parecía ser dos luchadores. Esta segunda imagen se corresponde con una carta que Vincent le envió a su hermano Theo van Gogh en 1886, en la cual relataba que estaba trabajando sobre una pieza en donde se visualizaba una escena de luchadores. Luego se pudo comprobar que esta obra fue realizada en un curso de la academia de arte de Amberes, en Bélgica. 

“Naturaleza muerta floral con amapolas y rosas” (1886/87,99 x 79 cm) y su radiografía.

Fue esta segunda pintura, descubierta mediante la técnica de rayos X, la que corroboró la autenticidad de la primera. Hasta este momento, la pintura floral estaba atribuida a un artista anónimo y aunque existían sospechas de que pudiera tratarse de un verdadero van Gogh, por sus inusuales dimensiones (1 metro por 80 centímetros) no se podía comprobar.

El hecho de que van Gogh pintara las flores sobre los luchadores también podría explicar que esta naturaleza muerta sea mucho más frondosa que otras del mismo autor, tanto en la base como en el ramo ya que debía tapar a los luchadores del cuadro subyacente. 

El nuevo van Gogh se puede visitar en el museo Kröller Müller, el cual alberga la segunda colección más grande del mundo de obras del pintor neerlandés, con noventa cuadros y ciento ochenta dibujos, como por ejemplo, las famosas pinturas de Los Comedores de Patatas (1885–1885), junto con otras dos naturalezas muertas: Rosas y Peonías (1886) y Flores en vasija Azul (1887)

Otro ejemplo del uso de esta técnica es en el cuadro de Jean-François Millet, titulado “Los aserradores de madera” (1850). Sobre este se realizó una radiografía y cuando la imagen se giró 90° a la izquierda, se pudo ver claramente otra pintura por debajo. Posteriormente se descubrió que esta figura se corresponde con una pintura de la famosa estatua “La République” ubicada en París, Francia. Esta primera imagen fue pintada por Millet para un concurso de arte en 1848. Millet, por falta de dinero, utilizó el mismo lienzo, una práctica muy común entre los artistas de la época, agregando tiras de tela para agrandar el tamaño del soporte, en el que luego pintó “Los aserradores de madera”.

“Los aserradores de madera” (1850) de Jean-François Millet.

Radiografía X de “Los aserradores de madera” mostrando “La République”.

Técnica de Espectroscopía 

La espectroscopía es una técnica muy potente ya que permite a los científicos saber exactamente de qué están compuestos los pigmentos usados por los artistas. A grandes rasgos, la espectroscopía consiste en estudiar cómo la materia absorbe y emite radiación en determinadas longitudes de onda. 

Existen varios estudios espectroscópicos usados dependiendo de con qué radiación se ilumine la muestra. Un tipo de estudio que se realiza comúnmente en arte es la Fluorescencia de Rayos X (FRX). Si un material es irradiado con rayos X, sus átomos pueden ionizarse: uno o más electrones del átomo ganan energía y pueden pasar a un nivel energético mayor. Así, el átomo queda inestable, por lo que un electrón de un nivel de energía mayor descenderá al nivel de energía que quedó libre, emitiendo radiación en una longitud de onda característica del átomo, a este fenómeno se le llama fluorescencia. Estudiando la radiación reemitida se puede conocer con exactitud todos los elementos presentes, ya que cada elemento tiene un espectro de emisión de fluorescencia particular. Esto es útil en el caso del análisis de pinturas porque se puede entonces saber con exactitud de qué elementos químicos están compuestos los pigmentos utilizados, y así identificarlos. Cuando en una pintura supuestamente antigua se identifica un pigmento que no fue inventado hasta un tiempo posterior, es una pista muy concreta y contundente para determinar que es falsa. Al ser una técnica no destructiva, nuevamente es de gran valor para el estudio de una obra de arte preservando su conservación.

Continuaremos mostrando otro ejemplo de Vincent van Gogh. Aunque fue de los artistas de mayor renombre en la historia del Arte y uno de los principales exponentes del postimpresionismo, su vida y obra estuvieron marcadas por la austeridad y escasez de recursos económicos. Por esta razón se vio obligado a reutilizar muchos de sus cuadros, para volver a pintar sobre ellos. 

Los especialistas de este artista consideran que hasta un tercio de sus obras realizadas en su juventud fueron repintadas en trabajos posteriores. Esto es lo que hizo en el cuadro Parche de hierba, pintado por el artista en París en 1887. Este cuadro esconde un elaborado retrato femenino bajo sus capas superficiales, el cual pudo vislumbrarse usando un tipo de fluorescencia de rayos X que se aplicó por primera vez en la historia del arte: se sometió el cuadro a un haz de rayos X procedente de una fuente de radiación de sincrotrón (un tipo muy sofisticado de aparato emisor de rayos X con muy alta especificidad en la longitud de onda de la radiación), y se mapearon los elementos químicos de los pigmentos de las capas inferiores de pintura según su fluorescencia, esto es, se pudo construir un mapa con la ubicación de los diferentes elementos químicos, y por lo tanto de los pigmentos, a lo largo de la tela. Así, pudieron realizar una foto a color de altísima calidad del cuadro oculto. Se estima que el retrato fue realizado unos tres años antes que Parche de Hierba, y puede apreciarse fuertemente el cambio en el estilo y en el uso de colores del pintor en tan solo tres años.

Parche de hierba (1887) y su retrato oculto.

Otro caso curioso sucedió con la pintura realiza por Picasso, titulada “La Miséreuse Accroupie” de 1902, (“La Pobreza agazapada”, donde se muestra a una joven mujer en cuclillas y con su cabeza inclinada) cuando un equipo de especialistas de la Galería de Arte de Ontario junto a científicos de Chicago, descubrieron un paisaje horizontal de un pintor diferente (anónimo), debajo de la pintura de Picasso.

En una primera instancia, pudieron detectar texturas irregulares a partir de un análisis visual minucioso, y luego pudieron comprobar la presencia de esta segunda obra, a partir de la técnica de espectroscopia de fluorescencia de rayos X para observar las imágenes por debajo de cada capa de pintura y trazar la composición de los pigmentos. Picasso inclinó el lienzo 90° hacia la derecha y utilizó algunas de las líneas originales para estructurar la postura encorvada de la mujer. 

Especialistas trabajando con “La Miséreuse Accroupie” en la galería de Ontario.

Pintura encontrada debajo de la obra de Picasso mediante la técnica de espectroscopia
de fluorescencia de rayos X.

“La Miséreuse Accroupie” Picasso (1902) 

Técnica de Microscopía 

Como su nombre lo indica, esta técnica consiste en el uso de microscopios ópticos para analizar pinturas. Es considerada una técnica invasiva ya que requiere que se extraiga un trozo del cuadro a analizar, por lo general, se cortan delicadamente trozos mucho más pequeños que la cabeza de un alfiler. Si esa muestra se conserva en resina, es posible realizar numerosos análisis diferentes, por lo que el beneficio supera la desventaja de tener que afectar a la pintura. Estas muestras luego se colocan bajo un microscopio óptico, y permite hacer un estudio relacionado con el proceso y la técnica del artista al realizar la pintura. Por ejemplo, analizando la sección transversal de una muestra, se pueden estudiar las diferentes capas de pinturas. Esto permite conocer un poco más acerca de la técnica del artista: saber si esperaba a que la pintura se seque antes de colocar otra capa, o saber si pintaba con la pintura de abajo aún húmeda; también se puede analizar, dependiendo del grosor de las capas, si utilizaba mucho o poco material. Se puede estudiar también el tamaño y dimensión de las “partículas” de pigmentos, lo que ayuda a saber de qué forma trabajaba el artista y de qué forma trataba a sus pigmentos. Si los expertos están familiarizados con el trabajo de ciertos artistas, una pista para saber si un cuadro es falso aparece cuando la composición de las capas de pintura no coincide con el trabajo usual del artista original.  

Además de microscopios ópticos, otra técnica muy usada es analizar las muestras con microscopios electrónicos de barrido. Estos microscopios escanean la superficie de la muestra bajo estudio con un haz (o rayo) de electrones. Cuando estos electrones interactúan con los de la muestra, la muestra emite electrones (que en este contexto se les llaman electrones secundarios) que son captados por diferentes detectores. El número de electrones secundarios que se detectan depende de la forma de la superficie de la muestra. Con esta técnica se pueden obtener imágenes de altísima precisión, con una definición de nanómetros. En el caso en que sea necesario un análisis más profundo que con un microscopio óptico, un microscopio electrónico dará muchos más detalles acerca de la forma y la composición de los pigmentos en las diferentes capas de la pintura.

Aquí podemos observar secciones transversales de pequeñísimos fragmentos de unos 400 micrómetros (la millonésima parte del metro) de diámetro de la pintura “Port-Goulphar, Belle-Île”, pintada por Monet en 1887. Colocándolos bajo el microscopio óptico, se aprecian claramente los diferentes bordes de las capas de pintura en la sección transversal. Los bordes entre capa y capa se ven muy nítidos. Esto indica que Monet pintó aplicando pintura húmeda sobre pintura que ya se había secado por completo. Debido a que las pinturas al óleo se secan lentamente, Monet debe haber trabajado en esta pintura durante un largo período de tiempo. Sin embargo, algunas otras muestras de pintura muestran regiones sin separación entre las capas, lo que indica que estas áreas se pintaron sobre pintura húmeda. De este análisis los investigadores concluyen que Monet pintó de manera rápida, pero agregó algunos retoques y detalles particulares con el tiempo.

Sección transversal de un fragmento tomado de “Port-Goulphar, Belle-Île” (1887). Estos fragmentos son cuidadosamente ubicados en resina para su conservación.

Port-Goulphar, Belle-Île, Claude Monet  (1887)

 

En las siguientes pinturas veremos algunos ejemplos más del uso de esta técnica.

Recreación de la primera versión de la vestimenta de Santa Catalina de Alejandría, pintada por Caravaggio en 1597, con los detalles de las estratigrafías de diferentes partes de la pintura. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Las direcciones de los estratos evidencian distintas formas de pintar partes diferentes del cuadro.

Versión sin restaurar de La Oración en el huerto con el donante Luis I de Orleans, de Colart de Laon. Museo Nacional del Prado. Creada entre 1405 y 1408.

Corte transversal de una micromuestra de la pintura de la túnica, durante la restauración de La Oración en el huerto con el donante Luis I de Orleans, de Colart de Laon. Museo Nacional del Prado. Los números indican los distintos estratos de pintura.

Espectroscopías Infrarroja y Ultravioleta 

Dos técnicas muy usadas por su bajo costo son el análisis de pinturas bajo iluminación con radiación ultravioleta (UV) e infrarroja (IR).

Existen dos técnicas para tomar fotografías de un cuadro usando radiación UV: la reflexión ultravioleta y la fluorescencia ultravioleta. La primera consiste en iluminar el cuadro con lámparas UV (también llamadas de luz negra). Esta radiación es en parte absorbida y en parte reflejada en diferentes longitudes de onda por la pintura. Colocando un filtro que sólo deje pasar la radiación UV reflejada, se obtiene una imagen en UV de la pintura. La fluorescencia UV es muy similar pero el filtro que se coloca sólo deja pasar la luz visible emitida por la pintura luego de ser irradiada con radiación UV (recordemos que la fluorescencia en sí consiste en el fenómeno por el cual un material emite radiación en una longitud de onda diferente a la de la radiación incidente). Esta técnica es una de las primeras que se realiza al estudiar pinturas ya que permite hacer un análisis muy rápido de la superficie de la pintura. Sirve para detectar diferentes compuestos orgánicos, resinas, e incluso analizar si hay crecimiento de hongos. También permite detectar retoques y arreglos que se le hayan hecho a la pintura a lo largo de los años, ya que óleos más modernos y barnices más nuevos no fluorescen como la pintura original. Con esta técnica también se detectan pigmentos que puedan haberse degradado con el tiempo, que no se ven a simple vista pero son fluorescentes bajo el UV.

Veamos un ejemplo de esta técnica. En el fresco “Adoración de los Reyes Magos” de Perugino, en una capilla en Trevi, Italia, el análisis con luz UV revela claramente una sección de la pintura en donde el artista original había pintado un diseño sobre una túnica, pero dicho pigmento en particular se degradó con el tiempo y ya no es visible a simple vista.

Fresco completo, “Adoración de los Reyes Magos”, Trevi, Italia, 1522.

Detalle de “Adoración de los Reyes Magos” en el espectro de luz visible (izquierda) y en el ultravioleta (derecha) 

En el siguiente cuadro, “Madonna amamantando al niño”, de un artista de la Escuela de Ferrara del siglo XVI, pueden verse retoques posteriores, que aparecen negros en el cuadro debido que los pigmentos usados no tienen fluorescencia al ser irradiados con luz ultravioleta.

Detalle de “Madonna amamantando al niño” en ultravioleta (derecha) y visible (izquierda)

La reflexión infrarroja actúa de manera similar: se irradia una pintura con luz IR y se detecta la radiación reflejada por la pintura. En particular, el carbono absorbe fuertemente los rayos IR, por lo cual esta técnica se usa mucho para detectar bocetos previos realizados con carbono (por ejemplo, un lápiz o barra de grafito) que luego han sido cubiertos por la pintura definitiva. A estos bocetos previos se les llama pentimenti (proviene del italiano “arrepentimiento”, pensando en que el artista se arrepintió de su idea original y cambió el boceto a medida que fue pintando) y son una clara evidencia de la veracidad de la pintura ya que un falsificador no los realiza.

Un claro ejemplo de la técnica IR se puede apreciar en la obra “Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa” por Jan van Eyck, este análisis permitió vislumbrar diferentes modificaciones realizada a la pintura durante el proceso de creación. 

Fotografía y reflexión en IR de la obra “Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa” por Jan van Eyck (1434).

Detalles de la reflexión IR donde se observan los cambios realizados durante la pintura final de la obra en relación al boceto original.

Todas estas técnicas mencionadas sirven para conservar, analizar y restaurar obras, pero también para verificar su autenticidad. 

Falsificadores de obras de arte

Dentro de la larga lista de falsificadores famosos, podemos mencionar el trabajo de Han van Meegeren, pintor y retratista neerlandés, quien se dedicó durante gran parte de su vida a realizar admirables falsificaciones de artistas reconocidos como Frans Hals, Pieter de Hooch, Gerard ter Borch y Johannes Vermeer. Meegeren no solo se destacó por realizar réplicas meticulosas de pinturas de los artistas anteriormente mencionados, si no que creaba piezas “originales” basándose en el estilo, trazo y estética de otros autores, con la intención de vender sus cuadros como creaciones de estos.  

Sus excelentes falsificaciones se basaban en una técnica muy bien pensada, en donde Meegeren mezclaba sus pinturas con esencias de lapislázuli o añil y les añadía productos químicos que simulaban envejecimiento. Realizaba sus pinturas con pinceles de pelo de tejón como los que usaban los artistas del XVII. Posteriormente horneaba las pinturas a más de cien grados para endurecerlas, y luego las enrollaba en cilindros con el único objetivo de generar mayor cantidad de grietas. Se encargó de conseguir auténticas obras del siglo XVII, que en realidad no le importaban, pero necesitaba lienzos que hubiesen sufrido un desgaste significativo con el paso del tiempo, en este caso unos 300 años. Con una excelente precisión sacaba las pinturas del lienzo de lino y así consiguió el soporte ideal para sus cuadros. Un procedimiento muy elaborado, que sumado al talento de Han van Meegeren, lograba engañar a los más minuciosos análisis.

En la pintura “La cena de Emaús”, Han van Meegeren replica el estilo del maestro Johannes Vermeer, uno de los pintores holandeses más reconocidos del periodo barroco, del cual se conocen muy pocas obras. Han van Meegeren aprovechó esta situación para hacer pasar su obra como de Vermeer. Este pintor es popularmente conocido por “La joven de la perla”, realizada entre 1665 y 1667.

 “La cena de Emaús” (115-127 cm), de Han van Meegeren (1936-37) pretendiendo simular que su autor fue Johannes Vermeer.

La joven de la perla o Muchacha con turbante, h. 1665-67, óleo sobre lienzo, 46,5 x 40 cm Johannes Vermeer.

Otro caso emblemático de falsificación es el del italiano Icilio Federico Joni (1866-1946). Él era genuinamente un gran artista entrenado en las técnicas de artes medievales del siglo XIV, ya que se dedicaba a la restauración de estas obras antiguas. Sin embargo, en algún momento consideró más rentable comenzar a falsificarlas: fabricaba obras desde cero, recreando paso por paso lo que hacían los artistas medievales, incluso fabricaba los paneles de madera donde pintaban. En su biografía admitió que realizaba falsificaciones, por lo cual a partir de ese momento todas las restauraciones de Joni comenzaron a verse con desconfianza: ¿cuáles eran verdaderas restauraciones de obras antiguas y cuáles eran sus creaciones modernas?

En un laboratorio químico del Museo de Arte de Indianápolis, EEUU, un grupo de científicos (a quienes se los conoce como forenses del arte) realizaron un estudio completo sobre uno de los cuadros en duda, llamado “La virgen y el niño”, atribuido al pintor del siglo XIV Duccio di Buoninsegna. Se tenían sospechas de que en realidad era una de las falsificaciones de Joni. Los exámenes visuales no lograron determinar si la obra era falsa o no, pero numerosas pistas se fueron encontrando con otras técnicas. 

Un estudio de radiografìas de rayos X mostró la presencia de tornillos y clavos modernos en el panel de madera.

Tornillos y clavos en el panel de la pintura, con técnica de radiografía de rayos X.

Luego se le realizó un estudio de fluorescencia de rayos X a ciertas partes color verde de las pinturas. Los elementos químicos que pudieron identificarse fueron plomo, calcio, bario, zinc, y cromo. Este último elemento químico se encuentra en un pigmento moderno llamado verde viridiana, que comenzó a utilizarse en 1800 y que no estaba presente en los verdes utilizados en la edad media.

Técnica de fluorescencia sobre la pintura

En otra región de la pintura se hizo un análisis espectroscópico de una tonalidad azul y se la comparó directamente con el análisis de una muestra de lapislázuli, el origen de los pigmentos azules en la edad media por excelencia, y con la base de datos de pigmentos azules más modernos. La coincidencia fue casi perfecta con un pigmento azul sintético creado recién en 1826.

Esto se sumó al análisis de las grietas en la pintura y la explicación dada anteriormente por el mismo Joni acerca de cómo él recreaba las grietas para que aparenten antigüedad. Es así que la conclusión es que este cuadro no pudo haber sido pintado en el 1300 y que muy probablemente haya sido una falsificación de Joni. 

Como pudimos apreciar en este artículo, la ciencia una vez más demuestra ser una herramienta fundamental no solo para el desarrollo de la tecnología, la industria y el conocimiento, sino también para la cultura y el arte. Sin lugar a dudas, un falsificador experto y habilidoso también podría considerarse como un artista, pero………dejamos esta cuestión abierta a tu propia opinión. La ciencia simplemente aporta a conocer la verdad de los hechos y no nos impone una posición frente a ellos.

 

Fuentes

https://www.youtube.com/watch?v=KA5Kr1qhSyg

https://www.digitaltrends.com/cool-tech/detecting-exposing-art-forgeries/

https://fineartconservation.ie/ultraviolet-radiation-4-4-43.html

https://heritagesciencejournal.springeropen.com/articles/10.1186/2050-7445-2-13

http://www.webexhibits.org/pigments/intro/xray.html

https://static.mfah.com/documents/x-ray-examination.16720264869490634124.pdf

https://www.britannica.com/science/spectroscopy/Types-of-electromagnetic-radiation-sources

https://lavozdelmuro.net/9-obras-de-arte-muestran-sus-secretos-gracias-a-los-rayos-x/ 

https://www.dailymail.co.uk/news/article-5403539/Hidden-details-uncovered-Picasso-s-oil-painting.html 

https://masdearte.com/especiales/asi-se-analizan-las-obras-de-arte-instrumentos-para-medir-lo-visible-y-lo-invisible/ 

https://laventanaciudadana.cl/sobre-la-falsificacion-de-obras-de-arte-el-caso-de-la-pintura-de-caballete-parte-2/ 

https://www.ucm.es/otri/forenses-del-arte 

http://www.vam.ac.uk/content/articles/x/x-radiography-of-paintings/

https://culturacientifica.com/2015/12/21/vision-infrarroja/ 

https://masdearte.com/especiales/asi-se-analizan-las-obras-de-arte-instrumentos-para-medir-lo-visible-y-lo-invisible/